Veinte años después de convertirse en todo un fenómeno, de arrebatar a 'Parque Jurásico' el récord de recaudación (aunque le duró poco, apenas un año) y de elevar a status de estrella a Will Smith, 'Independence Day' vuelve a las carteleras. La cinta de Roland Emmerich nos deparó momentos muy recordados (la destrucción de la Casa Blanca, el discurso del presidente...) pero ninguno como la "curiosa" manera en la que los humanos conseguíamos vencer a los aliens (Alerta Spoiler): un virus informático.

Por lo tanto lo que muchos deseamos ver en 'Independence Day: Contraataque', de nuevo dirigida por el ínclito Emmerich, es con qué nueva heroicidad "hacker" nos deleitará David Levinson, el personaje interpretado por Jeff Goldblum. Pero no adelantemos acontecimientos y volvamos a 1996 para analizar esa mítica escena con (poco) esmero y (mucha) sorna.

Vamos a hackear una nave extraterrestre

Los aliens llegan a la Tierra el 2 de Julio de 1995 con unas naves de combate gigantescas e impenetrables y las aviesas intenciones de cargarse la Tierra y o que es más grave: la fiesta del 4 de Julio. En minutos reducen a cenizas Los Ángeles, Nueva York y Washington (y unas cuantas ciudades del resto del mundo pero eso ya tal) y avanzan.
En dos días se prevé que la humanidad sea exterminada. Nuestra última esperanza es Obi-Wan son una nave alien estropeada (y escondida en el Área 51) desde Roswell y una idea: meter un virus en el sistema informático de los aliens para apagar los escudos impenetrables de las naves de combate y darles fuerte y duro con nuestros cazas y nuestra artillería.
Sin embargo en 1996 todavía no había wifi gratuito y de calidad en las grandes ciudades (bueno, ni en 2016, para que nos vamos a engañar) por lo que las naves aliens tienen que montar su propio wifi para conectarse y usar el whatsapp marciano para coordinar sus ataques. Obviamente, de esta súper wifi alienígena, no nos quieren dar la clave (tienes que ser cliente, como la del Starbucks).

Por lo tanto para infectar el virus habrá que pilotar la nave hasta la gigantesca nave nodriza (tamaño media Luna, más o menos 3800 millones de campos de fútbol, que es una medida muy española), colarse en ella, buscar un punto de acceso y subir el código. Luego soltar una bomba de muchos megatones y huir muy rápido. ¿Qué podría salir mal?

Los personajes de Goldblum (el genio informático) y de Will Smith (el súper piloto canallita pero muy patriota) son los encargados de una misión que en las casas de apuestas hubiera tenido una cuota de 1 a 1 a que iba a terminar muy pero que muy mal. Sorprendentemente consiguen la primera parte del plan (la de llegar hasta la nave nodriza) con bastante facilidad y entonces se inicia la magia: Levinson no utiliza la consola de la nave si no su propio Powerbook de mediados de los 90 para conectarse a la red, subir el virus y ejecutarlo.

El código se propaga más rápido que los spoilers de 'Juego de Tronos', los escudos caen, un poco de fanfarria y la humanidad prevalece. La venganza del hacker. "Yo soy humano, humano, humano". "Hemos venido a emborracharnos, el resultado nos da igual".

Por qué esto no tiene ningún sentido


En el gran clásico de las invasiones alienígenas, 'La Guerra de los Mundos' de H. G. Wells, los recordados trípodes son derrotados por las enfermedades terrestres, para las cuales no están preparados (no he puesto el Spoiler Alert esta vez porque si no sabes esto, te mereces que te spoilen todo en la vida). Los guionistas de 'Independence Day', el propio Emmerich y su colega Dean Devlin, decidieron homenajear al clásico pero adaptándolo al mundo de la informática, que con el abaratamiento de los PCs, la fascinación por la cultura hacker y el advenimiento de Internet empezaba a ser muy mainstream. Sin embargo no se preocuparon mucho por documentarse, la verdad.



El primer problema grave en la sinopsis loca que hemos comentado anteriormente es la compatibilidad. Que un virus creado en un PowerBook 5300, un pesado artilugio con 8MB de memoria, CPU a 100Mhz, escaso de conectores y con tendencia a prenderse fuego que apenas podría abrir con solvencia esta página que estás leyendo, pudiera resultar compatible y entendible por un sistema operativo de una raza alienígena miles de años más avanzada que la nuestra roza el disparate.

Pero es que, ¿cómo se conecta siquiera? ¿Por el puerto serie? ¿Por el paralelo quizás? ¿Usan los aliens la tecnología Ethernet? Mira que con esos dedacos pringosos que gastaban no los veo yo haciendo muchos cables de red, la verdad.


De todos modos, si gracias a Steve Jobs que estás en los cielos, consiguen conectar con la red de la nave y el virus resulta compatible (y ya estamos suponiendo), está el tema de la seguridad. ¿Tiene sentido que una raza que equipa sus naves con escudos invisibles indestructibles no tenga cortafuegos, comprobaciones o procedimientos de seguridad ante incursiones en su red informática? Por favor, ¡que le corten la cabeza al jefe de sistemas! Y un par de malos comentarios en Linkedin, ya que estamos.

Una de excusas

Lo cierto es que con un poco de preparación y documentación se podría haber sacado algo bastante potable para llegar al climax de la cinta. Pongamos por ejemplo que después de 40 años de ingeniería inversa a la nave del Área 51, los ingenieros han conseguido entender el funcionamiento del sistema informático de la nave y poder ejecutar código en él. Se escribe el virus en el lenguaje nativo, se carga en la propia nave y cuando la nave esté dentro del cinturón de seguridad, se ejecuta en el sistema central. Vale que el tema de la seguridad no lo salvas mucho pero por lo menos consigues arreglar las cuestiones de la compatibilidad y la conexión. Menos da una piedra.
Parece que hay una escena eliminada del guión que iría por estos derroteros pero curiosamente, en una entrevista comunitaria en Reddit (las famosas AMAs), el propio guionista Dean Devlin comentó lo siguiente cuando le sacaron el tema: "Ok: lo que descubre el personaje de Jeff Goldblum es que la estructura de programación de la nave alien es simple código binario y como cualquier programador junior te diría, el código binario es un conjunto de ceros y unos. Lo que hizo Goldblum fue convertir los ceros en unos y los unos en ceros y así revertir efectivamente el código enviado". Lo que usted diga, Mr. Devlin, lo que usted diga.

De todas formas que nadie se equivoque, a pesar de este imposible y loco hacking (y del ridículo discurso del presidente-piloto interpretado por Bill Pullman), 'Independence Day' es un entretenimiento noventero de primer nivel, cine palomitero de la gran época del cine palomitero. Y estaremos en primera fila para ver 'Independence Day: Contraataque'... aunque sólo sea para ver como Levinson lo consigue esta vez: ¿SQL injection? ¿Phising del Banco Central Alien? ¿El virus I Love You? ¿El príncipe Nigeriano? ¿Serán los Anonymous los que salven esta vez? Más aún, ¿los coreanos del norte?

Los algoritmos nos envuelven, pero lo hacen sin que sepamos qué hacen en realidad. Google nos presenta sus resultados de búsqueda en cierto orden y Facebook ordena noticias y actualizaciones en nuestro timeline de acuerdo a ciertos criterios, pero esas recetas son secretas y están celosamente guardadas por quienes las utilizan.

¿Deberían las empresas explicarnos con detalle qué hacen esos algoritmos? Algunos defienden esta opción y hacen la analogía con el software libre, una filosofía en la que el código se publica, se comparte, se edita y se redistribuye libremente. El debate sobre la transparencia de los algoritmos está más de moda que nunca.

Facebook en el punto de mira


La característica Trending de Facebook es un buen ejemplo de este tipo de algoritmos. Aunque se supone que quien realmente potencia ese algoritmo son los usuarios y su forma de utilizar la red social, el funcionamiento de ese programa es totalmente desconocido.


El algoritmo de Facebook tiene una limitación: que está creado, gestionado y alimentado por los seres humanos. Somos nosotros -o más bien, los empleados de Facebook- los que deciden qué datos son válidos, qué se hace con ellos, y qué respuesta se obtiene a partir de ellos. Que un algoritmo se comporte de mejor o peor forma no es solo culpa de Facebook, sino nuestra, de los usuarios, que alimentamos ese algoritmo con nuestra actividad y nuestros comentarios.

En Slate trataban de explicar cómo funciona ese algoritmo en las oficinas de Facebook en Menlo Park, California. Su función principal es ordenar las noticias y tratar de destacar aquellas que son más relevantes para cada usuario. Y ahí es donde entra en juego la relevancia de cada artículo que se publica en el mundo: probablemente tendrá más valor si ha sido compartido por uno de nuestros contactos en Facebook, y si es de una temática que normalmente nos interesa, por ejemplo. Pero nadie sabe exactamente -a excepción de los ingenieros de Facebook- qué hace que un contenido sea más o menos recomendable para cierto usuario.

Esas son en realidad dos variables que el algoritmo toma en cuenta, pero en Facebook confiesan que su algoritmo toma en cuenta cientos de variables. Analiza cómo te comportaste en el pasado, predice si te gustará, o harás clic en el enlace, o comentarás en él, o lo marcarás como spam: todos esos elementos -y otros muchos- formarán parte de esa puntuación de relevancia que estará asignada a ti como usuario y a ese contenido en particular.

En todo ese proceso es necesario volver a destacar que el papel del ser humano es fundamental: el algoritmo solo resuelve parte de las necesidades, y de hecho un reciente artículo de Gizmodo revelaba cómo esas noticias sugeridas tenían poco de algoritmo y mucho de filtrado por seres humanos: un grupo de periodistas ex-empleados (subcontratados, eso sí) de Facebook hablaban de su periodo como editores en jefe de una sección que puede llegar a condicionar nuestra forma de ver el mundo.

Eso sí: ese grupo de aproximadamente 20 editores ha ido reduciéndose, y algunos creen que el futuro de esta tarea de filtrado estará dominado por un algoritmo o sistema de inteligencia artificial que simplemente ha ido aprendiendo la forma de trabajar de estos expertos. El proceso de filtrado está ya documentado -Facebook ha tratado de clarificar parte de su forma de trabajar en este área- y de hecho cualquiera puede consultar ese informe, titulado Trending Review Guidelines

Algoritmos oscuros


El problema con las recetas secretas es que fiarse de ellas puede dar resultados inesperados. Hablábamos recientemente del caso de COMPAS, un algoritmo que sirve como polémico "ayudante" para los jueces del sistema judicial en Estados Unidos: este sistema aconseja a los magistrados sobre las penas que se deben imponer a aquellos declarados culpables de algún delito.


El análisis de COMPAS dejó claro que los acusados de raza negra eran calificados con más frecuencia como "de alto riesgo" por parte de este sistema que aconseja sentencias.

El problema de COMPAS es que los jueces lo han tomado demasiado en serio, y eso ha hecho que algunas decisiones hayan sido muy criticadas y hayan detonado el debate sobre la validez de este algoritmo. Imposible saber a ciencia cierta si es válido o no sin poder auditarlo, y de ahí la creciente presión por esa transparencia de los algoritmos que dominan nuestras vidas.

Tenemos otro buen ejemplo en la Social Security Administration estadounidense, el organismo que se encarga de pensiones por diversas causas y que asigna esas pensiones de acuerdo a ciertos informes en los que se trata de predecir aspectos demográficos como las tasas de mortalidad o económicos como la tasa de desempleo.


Un estudio de la Universidad de Harvard ha revelado que esas predicciones no estaban siendo precisamente objetivas y no tenían en cuenta aspectos relevantes de la situación socioeconómica, pero dado que -una vez más- el algoritmo es secreto, sus conclusiones son discutibles, sobre todo en una sociedad de derecho en la que la transparencia en todo tipo de gestiones públicas debería ser ejemplar.

Pero como en todos esos algoritmos secretos, hay un santo grial. La receta de la Coca-Cola tiene su análogo en el mundo de internet: ¿cuál es el algoritmo que domina las búsquedas de Google?


El buscador de Google es desde hace años el claro referente en este ámbito, y a nivel global 9 de cada 10 búsquedas que se realizan en la red de redes se ejecutan a través de Google.com o alguna de sus versiones nacionales. La empresa lleva guardando celosamente el secreto de su algoritmo todos estos años, y aunque lo revisa con frecuencia, apenas ofrece información sobre qué parámetros influyen en que un resultado aparezca por encima de otro en ese buscador. Como mucho indica grandes tendencias, como las últimas que benefician a sitios web que en general son "amigables en dispositivos móviles".

Como en el caso de Facebook, el buscador de Google perfila nuestra comprensión del mundo. La filtra y la dirige, así que entender cómo funciona sería especialmente interesante. Ha habido intentos por presionar a Google para que revelara la fórmula secreta: el año pasado el Senado francés trató de aprobar una enmienda que haría que Google revelara sus criterios de posicionamiento y que permitiera a reguladoras en el terreno de las telecomunicaciones inspeccionar el código.

Lo comentaban entonces en Politico.eu y allí recogían las declaraciones de Thomas Vinje, portavoz de la firma FairSearch -que hace poco firmó la paz con Google. Este experto no veía claro que revelar su salsa secreta fuera buena idea: "no hay necesidad para una nueva regulación en materia de algoritmos si las leyes de competencia existentes se aplican de la forma apropiada", afirmaba.

Otros, no obstante, se mostraban críticos con esa postura. Julia Powles, una investigadora en leyes en el ámbito de la tecnología, explicaba que "estamos cerca de llegar al punto de inflexión en el cual lo de 'confía en nosotros' ya no nos vale al hablar de almacenamiento, uso y manipulación de datos, tanto si es en el sector público como en el privado".

Esa presión a Google ha originado la creación de un nuevo concepto: la "neutralidad de la búsqueda", que paralelamente a la "neutralidad de red" trata de evitar que no se apliquen políticas y criterios editoriales a la organización de los resultados. La idea es evitar que cualquier empresa, gobierno o entidad pueda alterar el orden en que se muestran los resultados orgánicos. Que no haya manipulación en ese ámbito, algo que no solo sucede con Google, sino con empresas como Amazon. En realidad las dudas sobre el orden de los resultados de una búsqueda se extienen a cualquier sitio de comercio electrónico... y a cualquier ámbito en el que haya intereses económicos, por ejemplo.


¿Algoritmos Open Source?


En ese debate sobre la transparencia normalmente los gobiernos hablan de datos e información, pero nunca de algoritmos. Es bueno tener acceso público -al menos, cierto acceso público- a esos datos, pero es preocupante que no ocurra lo mismo con los algoritmos que los manejan. ¿O no?


Eso es lo que se preguntaban en la International Association of Privacy Professionals (IAPP), una comunidad de expertos que al hablar sobre la potencial transparencia en algoritmos la calificaba como "delicada".

Incluso si una empresa publicara un algoritmo propietario, la tarea de comprenderlo y reaccionar sería extremadamente compleja. Es poco probable que los consumidores y los gobernantes puedan entender lo que dice o significa un algoritmo, que probablemente sufría cambios continuos en el tiempo al reaccionar ante nuevas entradas de datos, y sería difícil decidir cómo medir posibles injusticias -donde mirar las entradas, las salidas, los árboles de decisión o los efectos eventuales. Estos retos podrían incluso hacer que las empresas que tienen mucho cuidado en evitar la discriminación no supieran cuáles son las mejores prácticas en este sentido.

Algunos van más allá. Los responsables de Akashic Labs, una consultoría de ciencia de datos, explicaban en una presentación sobre la transparencia de los algoritmos cómo acceder al código de esos algoritmos no era suficiente: no tendría que haber secretos en ningún ámbito. Las entradas de datos deberían poder ser escrutadas y debería ofrecerse una justificación para las salidas de esos algoritmos a partir de las entradas.





FUENTE.- https://www.youtube.com/watch?v=AistXSvg98Q

Hace poco os presentamos su primera incursión en el mundo de las bicis con un modelo de carretera llamado QiCycle R1, pero Xiaomi tiene claro que va a seguir expandiéndose en el negocio del transporte personal con más vehículos. Hoy tenemos una nueva prueba en un formato algo diferente: la nueva bici es plegable y eléctrica.

Responde al nombre de Qicycle Electric Folding Bike y nace con la misma filosofía que la otra bici, es decir, la hace otra empresa pero Xiaomi tutela el desarrollo y producción del producto. En este caso el fabricante es el mismo que hizo la R1, taiwanesa iRiding.

Con un precio no muy superior a los 400 euros al cambio - 3.000 yuanes -, solo se puede comprar en China y no parece que haya intención de sacarla fuera, y eso que el producto cuenta con multitud de argumentos para gustar en Europa, Estados Unidos, o allí donde la lleven.


EN CHINA EL CRECIMIENTO DE LAS BICIS ELÉCTRICAS ES UNA LOCURA, AL AÑO SE VENDEN MUCHAS MÁS QUE COCHES, Y XIAOMI NO QUIERE PERDER ESE NEGOCIO


La bici está hecha con fibra de carbono, de ahí que hayan conseguido dejarla en 14,5 kilos, que es un peso bastante manejable para tratarse de una bici eléctrica y plegable. No parece que haya mucho problema para colocarla en un maletero de tamaño grande.

El motor es de 250W y estrena un sistema especial que detecta nuestra intensidad de pedaleo para así generar la asistencia adecuada. Las baterías de litio - 20x2.900mAh - las pone Panasonic, y según nos cuentan, llevan la misma tecnología que los coches de Tesla. Con ellas se pueden hacer 45 kilómetros de una vez.

En cuanto a la parte de bicicleta, decir que la transmisión se basa en un sistema Nexus 3 de Shimano - tres velocidades -. Tenemos una pantalla y sistema de control en el manillar, también cuenta con iluminación integrada en el cuadro.

Como era de esperar viniendo de Xiaomi, la bici está conectada a una aplicación móvil, en ella se pueden ver los típicos parámetros - velocidad, calorías, kilómetros - y la navegación guiada vía GPS.


XIAOMI QUIERE DEJAR CLARO QUE ES UNA COMPAÑÍA QUE HACE TECNOLOGÍA, ALEJARSE DEL TELÉFONO EN LA MEDIDA DE LO POSIBLE. PUEDEN GANAR DINERO CON OTROS GADGETS Y SALIR DE CHINA CON MENOS PROBLEMAS LEGALES




Los miniPCs están de moda, y a la fiebre por los Chromecast pronto se le sumó la que nos permitía disponer de todo un miniordenador que se conectara vía un dongle HDMI. Eso es lo que proponía entre otros Intel, cuya primera iteración del Intel Compute Stick analizamos el año pasado.

En aquella ocasión la propuesta de este fabricante nos pareció interesante pero no especialmente recomendable: las prestaciones eran limitadas, pero en Intel acaban de lanzar la segunda revisión de este producto que llega con mejoras sensibles, y obviamente hemos querido analizarlo para saber si esta vez el Intel Compute Stick (2016) es un producto más redondo.

No ganará ningún premio de diseño

Los dongles HDMI con esta orientación no suelen dar demasiadas sorpresas en el terreno del diseño, y el Intel Compute Stick (2016) no es ninguna excepción. El producto es más voluminoso que el de la edición del año pasado, y mide 123x38x12 mm (103x37x12 mm) y más pesado (60 g frente a los 54 g del modelo de 2015), pero esa diferencia se compensa con la presencia de un segundo puerto USB 3.0 que sin duda añade mayores opciones de conectividad, ya que en el modelo del año pasado contábamos con tan solo un puerto USB 2.0.



Por lo demás el diseño es muy poco llamativo y parece claro que no es un producto destinado a ganar ningún premio de diseño: la carcasa es espartana, con dos rejillas en la parte superior y un formato rectangular y con acabados negro mate salvo por la parte de los conectores USB en la que el plástico tiene una textura distinta que entre otras cosas permite mostrar el LED azul que indica que el dispositivo está en funcionamiento.

En el lateral izquierdo encontramos la ranura microSD para tarjetas de hasta 128 GB, mientras que en el derecho está el botón de encendido y apagado, el conector de corriente para el adaptador incluido (5V, 3 A) y los dos puertos USB. También dispondremos de un pequeño enganche de seguridad en uno de los laterales, pero no hay toma de auriculares: el audio se ofrece a través de la misma salida HDMI, lógicamente.

Por último tenemos el conector HDMI en uno de los extremos, que es probable que no podamos conectar directamente a la TV. El formato ancho del dongle hace difícil que este dispositivo comparta posición con otros dispositivos que se conecten vía HDMI. Para solucionarlo, eso sí, Intel proporciona un cable alargador con un conector HDMI macho y otro hembra en cada uno de sus extremos, algo que hace posible aprovechar el Intel Compute Stick sin problemas.

Mejora en especificaciones...


Como era de esperar, en esta edición del Intel Compute Stick ha habido mejoras sensibles en la elección de componentes hardware. El más destacado de todos esos componentes es el procesador, un Intel Atom x5-Z8300 quad-core a 1,44 GHz y con una GPU Intel HD Graphics (sin más) a 200 MHz que puede ofrecer una resolución de 1.920 x 1.080 píxeles.

A ese procesador le acompañan 2 GB de memoria DDR3L-RS a 1.600 MHz, una cantidad que como veremos más adelante puede quedarse rápidamente corta si abrimos muchas pestañas de navegador y varias aplicaciones al mismo tiempo. Aquí hubiera sido mejor hacer un esfuerzo mayor por parte de Intel, y eso se nota en el rendimiento general del sistema.



INTEL COMPUTE STICK (2016, STK1AW32SC)


Sistema operativo Windows 10
Procesador Intel Atom x5-Z8300 quad-core a 1,44 Ghz
14 nm, 2MB Caché L2, 2,2W SDP
Memoria 2 GB (1.600 MHz DDR3-RS)
Gráficos Intel HD Graphics
Almacenamiento 32 GB eMMC SSD
Conectividad WiFi 802.11ac (Intel Dual Band Wireless-AC 7265)+ BT 4.0
Puertos 1 salida HDMI 1.4b, 1 USB 2.0, 1 USB 3.0, 1 MicroSD, 1 Micro USB (carga)
Tamaño 123 x 38 x 12 mm
Peso 60 g
Otros Ranura antirrobo
Precio 150 dólares

Disponemos de 32 GB de capacidad interna, y en conetividad ganamos terreno gracias a la inclusión del chipset Intel Dual Band Wireless-AC 7265, que ofrece soporte WiFi 802.11ac (hasta 867 Mbps), dos antenas, y un modo dual para Bluetooth 4.0.

Otra de las mejoras destacas es la inclusión de ese segundo puerto USB 3.0 que permite disfrutar de más opciones a la hora de conectar periféricos externos, sobre todo si también utilizamos la conectividad Bluetooth para hacer uso de ratones y teclados de este tipo.

... pero no especialmente en rendimiento


Una vez comenzamos a utilizar la nueva edición del Intel Compute Stick nos encontramos con un miniPC que efectivamente puede ser usado para sesiones de trabajo ligeras, pero que a pesar de las mejoras hardware no ofrece un rendimiento comparable al de equipos modestos tanto en formato portátil como en sobremesa.

Las buenas noticias llegan en la parte de los gráficos: las pruebas de rendimiento demuestran que aquí la mejora ha sido sensible, algo que sobre todo podremos aprovechar a la hora de reproducir contenidos multimedia. Aunque Intel ofrece soporte para monitores 1080p con esta GPU, diversos usuarios ya han comentado en medios y redes sociales cómo también es posible utilizarlo en monitores UHD, aunque lógicamente el rendimiento gráfico a esas resoluciones es pobre.

El segundo puerto USB 3.0 es una ayuda interesante, pero es aún más relevante esa conectividad 802.11ac que permite ofrecer mejores garantías a la hora de utilizar el Intel Compute Stick (2016) como un equipo multimedia para streaming de contenidos. Si tenéis una Xbox One también podrés aprovechar este módulo para poder jugar a vuestros juegos de la consola en otra TV o monitor gracias a este dispositivo.



En sesiones de trabajo normal el equipo se comporta de forma decente si no lo sometemos a mucha "presión", pero la cosa se complica cuando abrimos muchas aplicaciones y muchas pestañas en el navegador. Es ahí cuando esa memoria de 2GB puede quedarse corta -nosotros recibimos una advertencia durante una de las sesiones de trabajo- y donde el procesador también se ve algo forzado para acometer todas esas tareas. Eso sí: la refrigeración basada en un pequeño ventilador parece bien resuelta y sobre todo es silenciosa. Apenas sí notamos un pequeño zumbido cuando el procesador estaba trabajando a todo su potencial.

Eso hace que el Intel Compute Stick sea un buen acompañante en viajes en los que tengamos un monitor o una televisión con un puerto HDMI disponible. Ni siquiera necesitaremos un teclado y un ratón: la utilidad Intel Remote Keyboard (Android, iOS) permite aprovechar smartphones y tablets iOS y Android para utilizarlos como teclados y touchpads virtuales de forma sencilla, algo que es desde luego un acierto para este tipo de producto.

Las pruebas de rendimiento nos dejaron claro no obstante que a pesar de la mejora en componentes el rendimiento no ha variado especialmente. El nuevo Intel Atom x5 no supone apenas mejora en rendimiento de CPU, pero sí hay una mejora apreciable en el rendimiento de la GPU, como se puede ver en las pruebas realizadas con 3DMark. También es singular -y decepcionante- ver cómo la unidad de almacenamiento interna no mejora en cuanto a rendimiento respecto a la del año pasado: de hecho es algo peor.


Quizás lo más esperado del Lenovo Tech World son los previsibles Moto Z o los primeros móviles de Project Tango que ya conocemos, pero los dueños de Motorola tenían más cosas en la chistera para enseñarnos. Y cuando decimos enseñarnos es eso literalmente, ya que en pocos segundos nos han dejado ver algo del futuro próximo: tablets y teléfonos que se doblan.

Pero no hablamos ya solo de que se doblen por la mitad, lo que más ha sorprendido es como una famosa Youtuber (Meghan McCarthy) se ha puesto un móvil alrededor de la muñeca con total facilidad, como si de una pulsera ancha se tratase. Eso sí, visto lo poco que nos han dejado ver de ese móvil, parece que tocará esperar para que lo podamos tener en nuestras muñecas.

Mientras ayer conocimos las primeras imágenes de un móvil de Samsung que se puede doblar y convertirse en tablet, pero que no verá la luz hasta 2017, hoy Lenovo ha tomado la delantera enseñando en vivo como un prototipo se podía adaptar una muñeca u otro que al desdoblarse se convertir en una tablet.






Al doblarse ambos teléfonos las pantallas siguen funcionando, sin que hayamos podido apreciar que ninguno de los dos mostrados se reiniciasen al cambiar de forma. Igualmente, se tratan de prototipos, unidades preparadas para dejarnos con la boca abierta, pero sin fecha de llegada a los mercados. Bien jugado Lenovo.

Este 2016 McLaren cumple medio siglo dentro de la Fórmula 1, y para celebrar estos 50 años de historia ligados a la máxima competición la firma británica ha presentado una edición muy especial: el McLaren 570S M2B. Una versión de su último superdeportivo que lucirá orgulloso los colores del coche con el que debutaron en la competición al más alto nivel.

Corría el Gran Premio de Mónaco de 1966 cuando el McLaren M2B entró en juego. Un precioso monoplaza con el que la marca empezó a acumular conocimientos que hoy se materializan en el chasis MonoCell II de fibra de carbono, los frenos carbono-cerámicos, su motor V8 biturbo de 570 CV y toda la tecnología encerrada en el 570S Coupé que ya conocemos.

McLaren 570S M2B: sofisticación, lujo y guiños al pasado



Puede que parezcan muy similares entre sí las últimas creaciones de McLaren, pero no podemos negar que son coches fascinantes y de belleza puramente británica. Con la inclusión de esta decoración conmemorativa, el 570S Coupé luce espectacular gracias a una base de pintura en blanco puro con franjas verdes y bordes plateados.

Exactamente estos mismos colores fueron los empleados por Bruce McLaren para dar vida al M2B original, sólo tres años después de crear el equipo de competición de la mano de Robin Herd, exingeniero de Concorde. Aquél monoplaza ya demostró la pasión por la innovación con un chasis monocasco fabricado con paneles de madera de balsa embutidos entre aluminio. Aquél material conocido como Mallite hasta entonces sólo se había empleado en panelados internos de aviación.


La obsesión por innovar es la que hoy nos ofrece maravillas técnicas como el sistema de frenado Steer, que favorece la reducción del subviraje en deceleraciones fuertes a la entrada de las curvas, y que nos encontramos en coches de calle tan avanzados como el 570S.

Por otro lado, el motor del M2B de competición guarda ciertas similitudes con la edición conmemorativa. Ambos son propulsores de ocho cilindros en uve sobrealimentados, pero hasta ahí llegan los parecidos. El Fórmula 1 equipaba un 3.0 litros turbo con una potencia de 303 CV, mientras que el actual V8 es un biturbo con 3.799 cc casi duplica la potencia con 570 CV.


McLaren no ha anunciado si llegará a producir en serie el McLaren 570S M2B, pero seguro que si hay interés suficiente lo hacen. Y sino, seguro que a base de talonario te puedes hacer con una réplica a través del departamento de su personalización.

Justo horas después de haber sido descubierta, una imitación norcoreana de Facebook ha sido hackeada por un adolescente escocés. El sitio llamado Best Korea’s Social Network, estaba hospedado en un servidor norcoreano que, al parecer, estaba diseñado para ser un vil clon de la famosa red social de Mark Zuckerberg.

Fue descubierto la semana pasada por Dyn Research, una compañía que analiza el desempeño de Internet, y pronto se vio comprometido por Andrew McKean, un joven de 18 años de edad, estudiante de la universidad de Escocia.

McKean dijo que había adivinado las credenciales de seguridad para el sitio web después de descubrir que el clon de Facebook usaba las predeterminadas para el software phpDolphiny las cuales eran “admin” para el nombre de usuario y “password” para la contraseña.

Debido a que no fueron cambiadas al momento de configurar el sitio, esto le permitió obtener el control del servicio. Posteriormente se adueñó de los espacios publicitarios de la página web y en ellos colocó el mensaje: “Yo no he creado este sitio, sólo acabo de encontrar la información de acceso”, junto a un enlace a su página de Twitter.

McKean le dijo al sitio de tecnología Motherboard que posiblemente redirigiría el sitio web a una página anti-Corea del Norte, aunque el día de hoy la imitación de la red social simplemente está fuera de línea. El portal ya presentaba perfiles de broma que parodiaban a Kim Jong-Un, con varios usuarios occidentales inscritos.

Por ahora no está claro quién dio de alta el sitio originalmente. Su dirección web, starcon.net.kp, sugiere un enlace con Starcon, una compañía de tecnología surcoreana.

La mayoría de portales norcoreanos están hospedados en China en lugar de su propio país, el cual sólo tiene unos pocos miles de usuarios de Internet, de una población total de alrededor de 25 millones.

Facebook, Twitter y YouTube fueron prohibidos en la región el año pasado. Los ciudadanos de Corea del Norte sólo son capaces de acceder a un Internet limitado pero los extranjeros eran previamente capaces de navegar por la web con pocas restricciones.


Los llamados "espejos inteligentes" han aparecido desde hace algunos años como el objetivo de ponernos al día cuando iniciamos actividades cada mañana, o añadir funciones basadas en nuestra imagen, sin embargo no es un producto que podamos comprar hoy en día, todo se ha quedado en prototipos de compañías como Samsung, Panasonic, Toshiba, BMW, así como proyectos que podemos armar nosotros mismos con la ayuda de Android.

Ahora es el turno de que Microsoft entre a este terreno, quien lo hace de una forma curiosa ya que tampoco se trata de un producto que podamos adquirir, sino de un proyecto que podemos armar nosotros mismos con la ayuda de un Raspberry Pi 3 y la versión IoT Core de Windows 10.

'Magic Mirror', el espejo maker de Microsoft




El espejo será capaz de mostrarnos información como la hora, fecha, el tiempo, datos financieros y la situación del tráfico, en la parte superior aparecerán las notificaciones con prioridad y en la parte inferior tendremos las cosas menos urgentes, el centro permanecerá totalmente limpio, salvo un mensaje de bienvenida, ya que hay que recordar que principalmente es un espejo.

Como añadido, podemos agregar una cámara para reconocimiento facial que permitirá configurar diferentes perfiles para cada miembro de la familia, incluso Microsoft está liberando la API a través de "Microsoft Cognitive Services" para que cualquiera la pueda implementar.

Toda los detalles e instrucciones ya están disponibles en el GitHub oficial de Microsoft; y si todo esto les suena familiar, es porque este proyecto se basa en una creación de Michael Teeuw, quien en 2014 presentó dentro de la comunidad Raspberry su desarrollo de Magic Mirror, que ahora ha sido potenciado por servicios de Microsoft.


Qualcomm no está dispuesta a quedarse dormida en los laureles de la comodidad de los móviles (¿quién dijo Intel?), y en el marco de la feria tecnológica del Computex 2016 ha presentado el Snapdragon Wear 1100, un procesador diseñado específicamente para los dispositivos de muñeca que no requieren tanta potencia como los relojes con Android Wear.

Este procesador llega con la idea de abastecer la potencia de los “Targeted-Purpose Wearables“, es decir, dispositivos de muñeca que tienen alguna función muy concreta. Eso incluye relojes inteligentes para niños, pulseras deportivas y rastreadores de actividad de todo tipo.

Snapdragon Wear 1100, la nueva apuesta de Qualcomm por la muñeca


El Snapdragon Wear 1100 está diseñado para la que poco a poco está llamada a convertirse en la nueva generación de los dispositivos de muñeca: modelos con funciones muy concretas cada vez más compactos que deben ofrecer una autonomía, una conectividad y una monitorización a la altura de las necesidades del usuario.

En lo que a sus características se refiere, este nuevo procesador presume de conectividades 4G LTE (Cat 1)/3G, Wi-Fi y Bluetooth, además de la tecnología de Qualcomm iZat que se encarga de ofrecer una ubicación precisa en todo momento.

Aunque un procesador de estas características difícilmente sería capaz de dar vida a relojes que funcionen bajo Android Wear 2.0 (el Huawei Watch, por ejemplo, se alimenta de un Snapdragon 400), sí podemos esperar que con el Snapdragon Wear 1100 en los próximos meses se produzcan lanzamientos de nuevos wearables capaces de alcanzar una autonomía de varias semanas.



IBM sigue ampliando el ámbito de actuación de Watson, el motor de inteligencia artificial que ya nos sorprendió tras ganar el célebre concurso Jeopardy! en Estados Unidos. Sus potenciales aplicaciones siguen creciendo, y ahora se añade una nueva: la lucha contra el cibercrimen.

Los responsables de IBM quieren enseñarle a esta plataforma "el lenguaje del mundo de la seguridad informática". Los responsables de proteger todo tipo de sistemas reciben un gran número de informes y datos a diario, y Watson serviría como interfaz ante esa avalancha de información, estructurándola y sopesándola para detectar amenazas críticas ante las que esos responsables podrían responder directamente.

Watson no actuaría por sí solo

En IBM Security creen que Watson podría ser una gran ayuda ya que según sus datos los investigadores de seguridad reciben más datos de los que pueden manejar de forma eficiente. La plataforma de inteligencia artificial de Watson puede analizar todos esos datos -informes de amenazas de seguridad automáticos, artículos de todo tipo de blogs dedicados a la ciberseguridad- para filtrar lo que es realmente relevante de lo que no y ofrecer esas conclusiones a los expertos humanos.


Según Caleb Barlow, uno de los responsables de la iniciativa, Watson se comportaría "como una especie de radar. No va a a cambiar de dirección o sentido el barco o el avión, pero desde luego te dira qué objetos tienes que evitar".

Para esta tarea los expertos tendrán que "entrenar" a Watson para que entienda ese lenguaje del mundo de la seguridad informática, pero lo importante aquí es que la última decisión sobre la forma de actuar es de los responsables humanos. Esta iniciativa podría ser de gran ayuda para la lucha contra todo tipo de amenazas de seguridad, y desde luego la idea de reducir esa parte de análisis puede ser interesante para hacer más eficiente el trabajo de los expertos.


Quien siga el mundo deportivo de México sabrá que esta semana el Club Deportivo Guadalajara, Chivas, concluyó su contrato con Grupo Televisa para la transmisión de sus partidos como equipo local.

Ante ese suceso hace unas horas se confirmó que dicho club apostará por tecnologías de streaming para transmitir sus partidos. Sí, Chivas estrenará su propia plataforma de video por streaming por medio de la cual sus seguidores podrán disfrutar sus juegos y otros contenidos exclusivos.

Partidos, reality shows, entrevistas y otros contenidos exclusivos


El nombre de la plataforma será Chivas TV, y no se centrará sólo en la transmisión de partidos. Según Récord en éste único canal se transmitirán entrevistas, reality shows y otros programas; por supuesto, todos serán exclusivos para sus suscriptores, así que no estarán disponibles en otras plataformas.



Desde Medio Tiempo informan que se están realizando negociaciones con América Móvil para que sea la empresa que proporcione la tecnología de transmisión. Chivas TV será un servicio de pago que tendrá contenido a la carta y "on demand"; la oferta consistirá en paquetes a diferentes precios: se podrán visualizar partidos individuales, una serie de partidos o todo el torneo.

Por ahora no existen más detalles de Chivas TV. Se desconoce cuándo iniciará operaciones o los precios de sus paquetes, pero suponemos que en breve se revelarán más detalles.